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Todo es inabarcable. No todo está visto, siempre queda algo nuevo por ver y descubrir. En este caso para mí, el cosmos de Julia Ares.

Julia Ares, natural de A Coruña, donde tras el paso por la Escuela de Arte y Oficios Pablo Picasso (A Coruña) emprende un camino autodidacta a través del esmalte, que le proporciona una sólida formación industrial y técnica que le permite investigar y avanzar alcanzando un lugar en el espacio del arte contemporáneo, donde trabajar con esmalte no es lo más habitual, solicitado y demandado en este mundo, hoy llamado de la globalización.
Esto no quiere decir que el esmalte fuera antes desconocido y poco familiar, si no todo lo contrario. Y aunque su raíz no está aún emplazada en un lugar ni fecha concreta, se tiene constancia de que, el esmalte fue utilizado desde la antigüedad temprana a través de los siglos y distintas culturas tanto orientales como occidentales. Son cuantiosos y valiosos los ejemplos que nos han legado las distintas épocas con su experiencia y hallazgos, haciendo posible que no se perdiera la tradición y se pudiera seguir progresando. Como pruebas pueden citarse el tercer ataúd perteneciente al sarcófago de la tumba de Tutankamón (1333 – 1323 A.C) de finales de la decimaoctava Dinastía de oro puro y engastado con esmaltes de vivos colores, la Pala d’Oro de la basílica de San Marcos de Venecia, o el libro del monje benedictino Teófilo (S.XI), titulado “Diversarum Artium Schedula”. Quién no conoce los esmaltes y porcelanas tanto chinas como japonesas que, debido a una producción masiva, sufrieron una desvalorización al igual que sucedió con otros centros europeos de la talla Limoges en Francia, o Treves en Alemania. Épocas en que el esmalte era requerido y solicitado sobre todo por la Iglesia y aristocracia. Gente con alto poder adquisitivo debido a los materiales utilizados, como eran el oro y piedras preciosas. Materiales que poco a poco fueron sustituidos por otros alternativos de menor coste.
Más cercanos a nosotros tenemos los trabajos de Carl Fabergé, René Lalique y después Cartier, fruto de una época, tal, la de finales del siglo XIX, que gira hacia lo manual y artesano en detrimento de lo industrial como el Art Nouveau.
En cuanto a España, aunque no se conocen focos capitales, contamos con la obra de Víctor Nieto Alcaide La vidriera española, ocho siglos de luz, publicada por la editorial Nerea en 1998, y que nos ofrece una visión completa de la riqueza y originalidad de este arte, a lo largo de la historia del arte español.

JULIA ARES: RESEÑAS

Como avancé al principio, después de realizar estudios en la Escuela de Artes Pablo Picasso (A Coruña),  quiso la casualidad que un libro acerca del esmalte cayera en sus manos. A partir de aquí todo se fue sucediendo junto a la fascinación e inspiración en que la embarcó el arte de esmaltar. Julia Ares

Autodidacta  declarada, con amplia formación industrial, su camino intenta abrirse siempre para aportar novedades.

Su dominio de técnicas como afán de superación la hacen justa merecedora de premios y reconocimiento. Y uno de los premios que le han otorgado ha sido el Premio especial del jurado del Museo Nacional de Tokio, en julio de 2004. La obra merecedora: una copa en esmalte sobre metal (cobre) que se descubre entre el vidrio que la resguarda. Todo un desafío técnico sin precedentes.

Ante la pregunta, de dónde vino antes el éxito profesional, la respuesta es rotunda: del marco internacional en el año 1982 en la Bienal Internacional del esmalte de Limoges.

Es a partir de esta fecha cuando empieza a exponer de forma individual y colectiva tanto en España como en el extranjero. Así, como también la adquisición de su obra en diversos museos y colecciones. En Galicia cuenta con la exposición permanente de 1.200 esmaltes que se encuentran insertados a las farolas que iluminan el paseo marítimo de A Coruña, contando la historia de la ciudad. Trabajo que está al alcance de todo el público. A este trabajo de carácter estatal se suma el arco iris destinado a una plaza de la misma ciudad. Este año, del 6 de marzo al 12 de abril en la sala de exposiciones de la USC en el Palacio de Fonseca (Santiago de Compostela) pudimos asistir a una exposición retrospectiva de su obra llamada Micela Vitrea, título que hace referencia a la descripción de Plinio El Viejo, sobre la historia del vidrio.

En lo nacional como en lo internacional, son frecuentes las invitaciones que recibe para exponer, no sólo su obra, sino también sus técnicas de trabajo con esmalte y vidrio, sus principales armas de creación y expresión artística.

En este caso os hablaré sobre AQUA, una serie que fue expuesta entre los meses de Junio y Agosto de 2003 en la Sala de Exposiciones de la Fundación Caixa Galicia de Pontevedra. Creaciones que nos reflejan y trasladan a un mundo marino poderoso, a la vez frágil y sublime; tantas veces embestido, castigado injustamente y asaltado, que llena a uno de ira e impotencia: hace de la naturaleza un doble arte.

AQUA

AQUA forma parte de un proyecto que prentede abarcar los cuatro elementos: FUEGO – AGUA – TIERRA – AIRE.

AQUA responde al segundo, en una exposición cargada de inspiración en el mundo marino, tan cercano para los habitantes de la costa galaica.

Te he colocado en el centro del mundo para que puedas explorar de la mejor manera posible tu entorno y veas lo que existe. No te he creado ni como ser celestial ni como uno terrenal (…) para que puedas ser tú mismo. Giovanni Pico della Mirandola. Oratio de hominis dignitate.

Llegó al esmalte por casualidad y el regalo de un horno, como ella dice, supuso el principio de toda una carrera.

Está claro que, una vez que se conoce a Julia Ares, uno puede darse cuenta que ella es ante todo auténtica. Al escucharla uno deduce que la realidad global no le es indiferente sino que intenta responder con sus impresiones.

Emociones que llegan a su obra por medio de las distintas técnicas que le ofrece el esmalte y el vidrio. Técnicas, unas tradicionales, como el esmalte al fuego sobre metal o el grabado al ácido; u otras innovadoras, como el uso del láser o chorro de arena. Sin olvidar el vidrio fusionado y termoformado; o la incorporación del hierro como soporte o parte importante de la obra, entre otros materiales que aportan contemporaneidad.

Ante la pregunta acerca de las posibilidades que pueden ofrecer las nuevas tecnologías para desarrollar y avanzar en su trabajo, su respuesta es contundente: posibilidades todas.

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Y en AQUA técnica e innovación se manifiestan al conjugar óxidos, esmaltes, pigmentos, tierras, metales o fósiles que sin método y domonio serían imposibles de realizar.

Ojo de Buey

Ojo de Buey

Podemos observar como la obra Ojo de buey presenta una ventana al mar entre un marco-base de hierro que le aporta solidez y actualidad. En Noche de Mar se encuentra también un material innovador en el uso de la rejilla o especie de red que dota a la obra de originalidad y contrastes. En Cebo, Fósil, o Estela la combinación de vidrio con cobre, de igual manera, resulta renovador.

Todo lo que supone el vidrio está presente en el conjunto de obras que forma AQUA, sus transparencias, colores, formas; es el material protagonista junto al mar. Una de las posibilidades que permite el trabajo en vidrio son objetos en mobiliario, pudiendo en esta ocasión contemplar el diseño de una mesa de vidrio en Absurdo con soportes en hierro. En la parte superior, una porción de profundidad marina parece fluir con total naturalidad, mientras en la parte inferior el vidrio adquiere la forma de la superficie del mar con el ondeo de sus olas.

En conjunto forman un repertorio variado en técnica, composición y formato.

Antes, el esmalte estaba ligado a contenidos, principalemente religioso o, lo encontrábamos en botones, bomboneras, hebillas, mangos y era usado más que nada en orfebrería o joyería. Sería el mundo contemporáneo el que traería un arte abierto a un sin fin de opciones y posibilidades.

Absurdo

Absurdo

Con AQUA la naturaleza vuelve a ser fuente de inspiración. Y al hablar de naturaleza e inspiración fácilmente uno recuerda a Demócrito, quien por corriente hedonista afirmaba que para él, el arte imitaba a la naturaleza, dependía de ella. Sin embargo, en contraposición, uno puede pensar en Charles Baudelaire, defensor del arte por el arte e insatisfecho con la naturaleza, que para él no merecía ser motivo de representación. Según sus palabras: yo encuentro inútil y fastidioso reperesentar lo que existe, porque nada de lo que existe me satiface. La naturaleza es fea y prefiero los monstruos de mi fantasía a la trivialidad positiva.

patela

Patela

Al igual que pensaba Demócrito, para Julia Ares está claro que la naturaleza es un gran motivo de sugestión para crear. Como ejemplos podría citar Artes de Pesca o Patela. En Artes de Pesca, nos traslada al mundo de la pesca y al dicho de por la boca come y muere el pez. Patela, una composición en total armonía con el juego de luz y color a través del cobre y vidrio, donde los peces aparecen en perfecta conexión con el medio.

Sin embargo, bajo mi punto de vista, la fantasía igualmente juega un papel visible, sobre todo en algunas creaciones como pueden ser Batea, Piedras o Tropical, aunque la fuente de creación continúe siendo la naturaleza marina.

A la pregunta de cómo ve el presente y el futuro del esmalte, su respuesta es clara: igual. Pero igual no es su opinión ante el papel de la mujer artista frente al artista (hombre). Reconoce que son más los artistas reconocidos.

El público, al que a veces va destinado cierto arte, es parte fundamental, en cuanto a todos los significantes y significados que comprende el término arte. Dependiendo del o la artista hay trabajos enfocados teniendo o no, en cuenta al público en determinados aspectos.

En este caso, para Jualia Ares, a la hora de crear, la finalidad de su trabajo no es otra que: el día a día y aportar siempre algo. Por lo que entiendo que es el público el que debe adaptarse ante lo que se le presenta para posteriormente mostrar o exponer sus propias sensaciones y conclusiones.

Me planteo si la equivalencia de arte igual a libertad es un buen objetivo para el arte. Consciente de lo relativo y amplio que puede ser esta equivalencia me remito, en concreto, a en qué medida puede el artista emplear el medio artístico para expresarse abiertamente. El parecer de Julia Ares al respecto me parece acertado al manifestar que: en teoría sí el arte es igual a libertad.

Libertad es uno de los sentimientos que puede incitar el mar, y en AQUA se proyecta a través, fundamentalmente, de un material como es el vidrio. Entre sus formas y tonalidades, a veces con toques de color, nos revela escenas de la realidad y magia marina.

Belleza que por momentos se ve ensombrecida por las referencias a la marea negra que produjo el desastre del Prestige, el trece de Noviembre de 2002. Días en que fuimos expectadores excepcionales de ver la marcha fúnebre del pespunteado petrolero que acabó encontrando descanso frente a las costa gallega.

De la realidad son posibles infinitas interpretaciones y considero que directa o indirectamente nos es imposible vivir ajenos a lo que nos rodea, y de una manera u otra proyectamos nuestras inquietudes, desacuerdos, aprobaciones…Y que mejor forma para los artistas a través de la expresión artística.

Marea Negra

Marea Negra

Marea Negra da nombre a una de las obras. La silueta del pez, junto a los toques entre gris y negro producen sensación de mal presagio, dolor y amargura. Representaciones de este tipo adquieren un carácter político y la pregunta es inevitable. ¿Se considera una artista comprometida políticamente hablando? Respuesta: Sí, comprometida, en este caso expresa una realidad social.

Uno de los últimos trabajos de Julia Ares es un Arco Irisarco iris, destinado a una plaza de A Coruña, y responde también a una creación en contacto con la reaidad, a un arte que no vive aislado del mundo. El motivo, en este caso, el trágico 11-M. En un principio, el proyecto, encargado por Demarcación de Costas (Medio Ambiente), estaba pensado para ser por ambas caras igual, pero los acontecimientos superaron las perspectivas. Julia Ares, de nuevo, quiso aportar con su trabajo y en una de las caras fue estampando manos de distintas personas que quisieron, junto a ella, participar del mismo sentimiento de impotencia e injusticia.

Trabajo y compromiso, diría yo que son unas de las fuertes cualidades de una persona y artista como es Julia Ares. En su página web juliaares.com podréis conocer más detalles acerca de su trabajo y trayectoria.

Notas personales

La crítica de arte debe ser parcial, apasionada y política; quiere esto decir que ha de hacerse desde un punto de vista exclusivo, pero de tal forma que resulte capaz de abrir los más amplios horizontes.

Charles Baudelaire. Curiosités esthétiques.

 Mi primer objetivo con este trabajo fue conocer en que consistía el esmalte. Un arte totalmente nuevo para mí pero que enseguida pasó a ser cercano; gracias, en gran medida, a la ayuda de Julia Ares que además de artista es una gran comunicadora.

A ella debo poder haber visto de primera mano el proceso del esmalte sobre cobre y  el trabajo con el vidrio. Hecho fundamental para entender una técnica y composición para unos materiales que requieren un buen conocimiento de los mismos.

A través de su obra uno comprueba que detrás hay una labor de experiencia y afán de superación. La contemporaneidad y diseño son evidentes en su trabajo; pues no reincide en clásicos del pasado.

Aunque en un principio el arte del esmalte me pudiera parecer lejano, a medida que fui avanzando en el trabajo descrubrí que no era así. Fortuitamente, ojeando una revista, no especializada en arte, me llevé una sorpresa cuando en un artículo sobre broches (como complemento) se referían a uno de la siguiente manera: ancla en esmalte rojo. Estoy segura que antes, este detalle, me hubiera pasado inadvertido.

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Que el esmalte no sea objeto de masas de manera consciente, se puede deber en parte, en mi opinión, a una falta de impulso y publicidad; quizás por los costes que pueden llegar a alcanzar las piezas (algunas exclusivas) dependiendo de los materiales utilizados y al domonio de la técnica y experimentación que exige su práctica. Llegar a ser un buen artista del esmalte requiere capacidad e inversión. Capacidad de ser un buen conocedor de los compuestos y temperaturas de fusión de los distintos tipos de esmaltes e invesión a la hora de trabajar con hornos adecuados entre otros muchos útliles. Se puede comprobar, como en catálogos de museos tan conocidos como el caso del Orsay en París, que la atención se centra en obras que son el referente para la mayoría de visitantes, dejando en último plano las artes decorativas entre las que se encuentra el esmalte con obras de René Lalique o Émile Gallé.

En cuanto a las fuentes escritas que uno puede consultar acerca del arte del esmalte, comprobé que es preciso tener cierto cuidado porque en ocasiones pueden resultar confusas, o incluso equívocas. Esto ocurre, por ejemplo, en el catálogo Asia nas Coleccións do Museo Nacional de Artes Decorativas. Museo de Belas Artes da Coruña (Xunta de Galicia, 2002); en el que se comenten errores en cuanto análisis de técnicas y clasificación de obras.

Yo buscaba algo distinto a la pintura o escultura, que no hubiera tratado antes, y el esmalte me lo ofreció. No siempre, el uso y abuso es beneficioso, y con el esmalte se pudo comprobar cuando en épocas sufrió desvalorización por su provecho desmedido. Resulta curioso contrastar lo que fue el esmalte y sus aplicaciones a lo largo de la historia con lo último que puedan estar haciendo artistas de hoy, como Julia Ares. Lo que demuestra que es un arte vivo.

Apuntes para adentrarse en el esmalte.

Esmalte: composición y clasificación

La Real Academia Española nos define la palabra esmalte en sus distintos significados: como barniz vítreo que por medio de la fusión se adhiere a la porcelana, loza, metales y otras sustancias elaboradas; objeto cubierto o adornado de esmalte; labor que se hace con el esmalte sobre un metal; lustre, esplendor o adorno; color azul que se hace fundiendo vidrio con óxido de cobalto y moliendo la pasta que resulta. Connotaciones que nos aportan datos útiles ampliándonos los márgenes a los que llega el concepto. En este caso para mí cuando de refiere a cada uno de los metales o colores conocidos en el arte heráldico. Etimológicamente no afirman sino creen posible que pueda venir del prov.ant. esmalt, y este del franco smalt; Cf. al. Schmelz.

Un hecho que no se debe pasar por alto a la hora de clasificar los esmaltes son las normas que se dictaron en el Ministerio de Industria e Investigación de Francia para la Comunidad Europea con el fin de diferenciar lo que puede o no llamarse esmalte. Señalando que la temperatura de cocción de los esmaltes, para ser nombrados como tales ha de ser superior a los 500°C. Normas editadas en 1997 por la Asociación Francesa de Normalización.

Con el esmalte nos encontramos ante un producto químico no orgánico, compuesto por sílice u óxido de silicio vitrificado en forma de cuarzo o cristal de roca, un fundente, estabilizantes y óxido de plomo o minio.

El color se lo proporcionan los óxidos metálicos y pueden ser de tres tipos:

1. Transparentes.

2. Opacos
Con proporciones adecuadas de óxido de estaño.

3. Ópalos.

Se distinguen también tres tipos de esmalte según su temperatura de fusión que se clasifican en:

1. Esmaltes duros (900° a 1000°).

2. Esmaltes semiduros o medianos (700° a 850°).

3. Esmaltes blandos o tiernos (600° a 700°).
Siendo necesario empezar por aquellos que funden a temperatura más elevada y terminar por los de más baja temperatura con el fin de evitar quemar los colores.

El arte de esmaltar en la historia

Se dice que los bárbaros, vecinos del Océano extienden unos colores sobre el metal ardiente que luego se convierten en duros como la piedra y el dibujo que representan se conserva.

Filóstrato. Griego de nacimiento  vivió a pp. del siglo III en la Corte romana de Séptimo Severo.

Estoy de acuerdo con quien cree que el ser humano siempre está interpretando y que la comunicación se establece a través de la interpretación tanto de hechos como de actitudes. Cada uno luego deduce y llega a sus propias conclusiones que no siempre son unánimes y menos hoy en día. Vengo a decir esto porque cuando se abarca un tema haciendo un recorrido inicial por sus orígenes nos vemos obligados a confiar en las fuentes que nos vienen dadas y que implican en muchos casos interpretar lo ya interpretado. Y más aún cuando las informaciones y hechos visibles no son todos los que uno quisiera para el entendimiento verdadero. Algo semejante ocurre al abarcar la historia del esmalte.

No resulta fácil comenzar a hablar de la raíz misma del arte de esmaltar al no contar con suficientes testimonios que permitan abrir un camino más llano.
Todos coinciden en señalar, como Andreu Vilasís en “ El arte de esmaltar”: “…la esmaltería es el punto de encuentro de dos materiales… como son el metal y el vidrio, ambos, producto de la industria humana. Ha hecho falta pues que el hombre aprendiera en principio a dominar el fuego después a fabricar el vidrio y colorearlo, a extraer los metales de la ganga y fundirlos, es decir, a tener un cierto grado de civilización”. Condiciones que llevan a Sumer en el tercer milenio antes de Cristo, aunque no deje de ser una hipótesis.
Seguro, sí es que el esmalte se inició en la orfebrería como elemento decorativo y enriquecedor cromático de los metales, permitiendo sustituir piedras preciosas por pastas de vidrio o esmaltes que se denominan protoesmaltes o pseudoesmaltes.
En adelante, se diferenciarían dos tipos de técnica fundamentales dentro de la orfebrería esmaltada practicada por egipcios, fenicios, griegos…: El Champlevé y el Cloisonné gracias a conseguir reducir las pastas de vidrio a una especie de arena molida que permitían introducir mejor el esmalte en las cavidades. Técnicas que se utilizarán a lo largo del tiempo.
El Champlevé consiste en trazar sobre la superficie del metal una serie de surcos rellenados luego con esmalte. Después de cocer la pieza se rebaja el esmalte hasta igualarlo con el metal y para finalizar el proceso se pule.
El Cloisonné parte de fijar sobre la superficie del metal unas finas tiras metálicas que pueden formar un dibujo. Los huecos se rellenan posteriormente con esmalte y el proceso siguiente es idéntico al empleado para el Champlevé.

Como fuentes visibles que nos demuestran el uso de los esmaltes en la antigüedad tenemos los encontrados en Oriente, en la joyería persa, en la antigua Grecia o en la Rusia meridional hasta llegar a Roma. En Egipto, fue en la tumba de Tutankamón (1333 – 1323 A.C) de finales de la décima octava Dinastía. Al obtener, H.Carter, la autorización del Gobierno Egipcio para abrir el sarcófago en 1925 encontró, no uno, sino tres féretros, siendo el tercero el más rico, de oro puro engastado en esmaltes.
En Europa, la existencia de talleres de fundición de metales y esmaltería se pudo demostrar después de las excavaciones llevadas a cabo en el Monte Beuvray en Francia en el año 1968 y que datan hacia algunos milenios antes de Cristo.

En Bizancio (siglos VI – VII), fruto de una época de esplendor y opulencia, el arte de esmaltar jugó un papel destacado llegando a alcanzar un alto grado de perfeccionamiento. Eran realizados en oro, plata fina dorada y al final sobre cobre. Ejemplos de este período son el altar de oro de la basílica de San Ambrosio del año 825 conservado en Milán, la Pala de Oro de la basílica de San Marcos de Venecia. O el relicario de la Vera Cruz, conservado en la iglesia de San Jorge de Limburg (Alemania). Observándolos uno se da cuenta de su magnificencia, esplendidez y profusión. Méritos que les permitieron, en los siglos del X al XII, alcanzar una gran perfección y reconocimiento desde Italia, Francia, Alemania e Inglaterra hasta Rusia.
Durante la Edad Media en Europa, los talleres más conocidos fueron la Escuela Renana (Colonia) en Alemania, la Escuela de Limoges en Francia y la mosana en Lieja.
La Escuela Alemana surgió en el año 973 con esmaltadores procedentes de Bizancio que ayudaron a regenerar el arte aún bárbaro de los alemanes. A diferencia de la esmaltería bizantina, meticulosa y delicada resultado de una época próspera, la esmaltería alemana tenía por esta época una insuficiente preparación debido a una débil situación económica que les lleva a sustituir el oro por el cobre. El hecho de utilizar cobre les permitiría trabajar en un mayor formato y a la vez bajar los precios.
La Escuela de Limoges en Francia, fértil y significativa, fue de las de mayor duración (del siglo XII al XVI). Pero fue en los siglos XIII – XIV cuando gozó mayor éxito y expansión especialmente en Inglaterra. La producción se basaba en objetos de tipo litúrgico y en adelante profano. Bajo el influjo románico, del siglo XIII, las piezas se presentaban sobre un fondo azul, decorado con arabescos, follajes, estrellas policromas. Llegó a ser tan abundante la oferta y demanda que perdió calidad e interés. Pero esta decadencia no incidió en la Corte de Carlos V de Francia donde sucedió todo lo contrario al incrementar la orfebrería en oro y plata y usar el esmalte como elemento decorativo.
A finales del siglo XIII es importante no pasar por alto un avance que se da en la técnica del esmalte derivado del arte del grabado y cincelado que se denominará: basse-taille o bajorrelieve esmaltado de la que fueron pioneros Juan de Pisa, Ugolino de Siena y entre otros el Pere Bernec. Esta técnica permitía evitar los rígidos y duros compartimentos del excavado con la posibilidad de una mayor articulación de dibujo y pintura.
El esmalte durante el período gótico jugó un papel importante en la orfebrería sobre todo en objetos de culto y piezas de tipo social y de uso personal. Hasta el punto de introducir cambios en la estructura de objetos a favor de los esmaltes. Incluso se conservan inventarios del siglo XIV donde hay catalogadas modalidades de esmaltado en ronde-bosse que derivaron del antiguo tabicado. Piezas, en general, de oro y tamaño reducido. Fue también iniciado en este siglo el uso del esmalte traslúcido por Italia, Francia, Rusia que se continuaría en el siglo siguiente.
En cuanto al esmalte durante el período del Renacimiento la vista vuelve a Limoges que será centro muy importante hasta el siglo XVI, después de dos siglos de letargo. Hacia mediados del Cuattroecento se produce la eclosión del esmalte pintado y se encuentra la utilización de los pallones (finas láminas de oro y plata interpuestas entre las capas de esmaltes aplicados en pequeñas proporciones). La temática de tipo religioso sobre todo partió de modelos sacados de las miniaturas de libros de horas y de la pintura alemana y flamenca hasta que se fijaron en la pintura italiana del Renacimiento. Obras que hacen gala de un rico cromatismo, destreza y uso del claro obscuro. Pero fue la pintura en blanco y negro la que luego dio paso a otra técnica, la de la grisalla, que suprimía los pallones y consistía en dar formas a base de un esmalte blanco muy fino y semi transparente superpuesto en espesores sobre un fondo oscuro antes esmaltado. La temática, a medida que fue derivando hacia una de tipo profano, abarcando la decoración de placas, retratos, vajillas se vio caer de nuevo en la rutina y siguiente desvalorización, repitiéndose la historia.

El Renacimiento ligado al movimiento humanístico supuso el fin del anonimato y es a partir de ahora cuando hay un interés por diferenciar cada uno su trabajo.
En el caso del esmalte tenemos la autoría de distintas dinastías de esmaltadores como la Penicaud de la que destaca Nardon Penicaud, la Limosin con Leonard Limosin (1505 – 1576?). Fue este último quien utilizó el nuevo medio para lograr mejor la técnica de la grisalla usando colores vitrificables, reducidos practicamente a un tono más o menos rojizo. Hecho que le considera uno de los padres de la pintura vitrificable sobre esmalte.
En este momento el esmalte también es usado como procedimiento de copia tanto en xilografías como grabados. Pues conocidas son la escuela alemana con Alberto Durero, la escuela de Fontainebleau o la escuela italiana con Rafael como un alto exponente. Procedimiento semejante se dará más adelante en Inglaterra ca.mediados finales del siglo XVIII, bajo el nombre de transfer-printing, sistema de impresión que permitía reproducir un mismo motivo sobre una lámina de cobre impregnado de colores vitrificables que se transfería al soporte de esmalte blanco para después cocerlo pudiendo reproducirlo constantemente.
En los siglos XVII y XVIII el esmalte se limitó a ser soporte colorístico de la joyería, a la decoración de estuches, cajas de reloj, cuberterías, insignias de órdenes caballerescas (heráldica), retratos en miniatura…
Llegados en Europa al Barroco hay que hablar de una época para el esmalte donde la miniatura será la protagonista. El arte de la miniatura esmaltada apuntan a que se difundió por la mayor parte de Europa y dicen que duró dos siglos que aparecen divididos en tres etapas. Una primera de iniciación y evolución (entre 163? –1660) con Jean Toutin que la utilizó en 1632 en Chateaudun y la Escuela de Blois (Francia). Una Segunda de expansión y perfeccionamiento entre (1650 –1800) y la tercera (1820), fase de extraordinaria ejecución en la Escuela de Ginebra.
Inglaterra, no estaba siendo protagonista pero CA. 1750 en la zona de Battersea, cercana a Londres, se podían encontrar artículos de pintura sobre esmalte de todo tipo, cajitas, saleros… que dan muestra de cómo este arte se extendía por el continente. Hechos en cobre, decorados en miniatura con colores vitrificables y acabados en oro líquido dan muestra de merecidos méritos que en su momento les fueron concedidos.
Que hasta ahora no haya mencionado el arte de esmaltar en países de Oriente como China o Japón no quiere decir que no existiera. Japón por el siglo IV parece ser que conocía la técnica del Cloisonné. El esmalte en China podría remontarse a la alta antigüedad aunque las obras más salientables pertenecen al último tercio del siglo XIV o dinastía Ming y a la dinastía Tsing en la segunda mitad del siglo XVIII.
La técnica que utilizaban bajo la dinastía Ming era la del tabicado, generalmente de oro, sobre soportes de cobre o aleaciones de cobre. Los resultados de gran calidad y perfección se deben en parte, a que conocían bien las técnicas de producir vidrio y esmaltes, el control de cocción y fundición del bronce. Bajo la dinastía Tsing la técnica del tabicado fue sustituida por la pintura sobre esmalte tratada como la porcelana de la misma época. Los temas, además, eran los mismos, animales simbólicos, plantas, arbustos… lo que puede crear dudas a la hora de distinguir entre un esmalte o una porcelana. No cabe duda que la contribución china al mundo del esmalte es incuestionable.
En Japón, de las piezas en esmalte, son en el siglo XVII cuando más se habla. Aunque están ejecutadas con el sistema de tabicado, el mismo que el de sus vecinos los chinos, son fáciles de distinguir. En primer lugar porque teniendo delante un ejemplo de cada uno se puede apreciar que los colores, la temática y motivos no son iguales. En Japón los artistas del esmalte aplicaban colores suaves y armoniosos que contrastan con los chinos, más fuertes. La temática japonesa inspira naturalidad, creatividad, mientras que la china goza de ese halo de solemnidad y hieratismo.
Ambas, aún hoy en día reconocidas, no dejaron de ver caer sobre su creación y renombre el precio que jugó la producción masiva que les causó la depreciación, al igual que en otras ciudades europeas como Limoges. Cambia el contexto pero las reacciones van en paralelo.
En una época más cercana a la nuestra, la segunda mitad del siglo XIX, el esmalte vuelve a despertar interés. Por ejemplo la Manufactura Nacional de Sevres, de nuevo Francia, inició una recuperación del arte que les supuso un mayor esfuerzo debido al olvido en que había caído. Reproducían obras de pintores como Prud´hon o Moreau, así como también arte japonés, tan de moda durante esta época en París, donde todo lo Oriental resultaba algo nuevo. No obstante, esta vez, es Inglaterra la que comparte protagonismo en un momento influenciado por las Arts and Craft, que revalorizaban lo hecho a mano frente a lo industrial y mecánico. Esto motiva que se creen escuelas de Artes y Oficios por Europa donde también se podía aprender a esmaltar.
A principios del siglo XX los modernistas no dudaron en servirse del esmalte y tenemos a grandes conocidos como René Lalique, en Francia o a Francesc y Lluís Masriera, en Barcelona. Con otro estilo, pero contemporáneo, tenemos a Carl Fabergé y enseguida a Cartier. Nombres que van unidos a lo exquisito y costoso. Hoy día continúan creando sus discípulos como ocurre con la casa Lalique que acompaña al siglo XXI.
René Lalique en su día fue un gran diseñador para el Art Nouveau y no sólo se centró en el diseño de joyas, su don creador lo reflejó también en el diseño del cristal, como juegos de copas o en los paneles decorativos del Orient – Express.
La obra de Cartier, en mi opinión, resulta de interés por cuanto su obra se pudo inspirar de los esmaltes y piedras preciosas de la India, de la cultura noble de San Petersburgo o de la corte de Pekín.

España no es un país que aparezca nombrado como principal referente en la historia del esmalte, pero lo cierto es que hay quienes plantean que el arte de esmaltar existiera antes en España que en otras ciudades europeas. Esta argumentación se basa en el comercio que mantenía el territorio español desde hacia tiempo con Oriente. Quizás no contamos con testimonios que permitan hacer un seguimiento de lo que fue el esmalte en nuestro país a la par a lo largo de la historia como ocurre en Francia con Limoges o en Alemania con Colonia, al ser estos, puntos de referencia para el resto. Bajo mi punto de vista, el esmalte en España tuvo que ser conocido desde época antigua, no podemos olvidar pueblos que habitaron o se relacionaron con España y tenían ciertas nociones de esmaltar como los romanos por ejemplo. Cataluña, es de las españolas, una de las ciudades que cuenta con tradición así como Aragón y Valencia. No podemos olvidar hacer referencia a la labor que desarrolló en su día la iglesia. Como muestra tenemos el Retablo y Baldaquino de la catedral de Girona realizado por el Pere Bernec y sus colaboradores en bajorrelieve esmaltado, técnica protagonista del período Gótico. Durante el Barroco contamos con el testimonio que dejó Palomino bajo sus escritos haciendo alusión, en uno de ellos, acerca de los esmaltes que realizaba el Príncipe Juan de Austria. Más cercanos a nosotros tenemos a los Masriera en el campo de la joyería modernista. En la actualidad es en Barcelona donde se puede aprender este arte de creación.
Si nos trasladamos a Brasil nos encontramos con NUBRAE ( Núcleo Brasilero da Arte do Esmalte), una asociación que nació, en el 2001, con el interés por ayudar a expandir el arte del esmalte sobre metales. Los socios esmaltadores, unidos por una dedicación común organizan exposiciones colectivas, cursos…para hacer más accesible un arte por muchos desconocido. Con nombre propio podemos citar a Mirthes Bernardes, Alberto Ferreira, Ana Melo, Cid Freitas…, nombres que poco a poco van en incremento. El arte del esmalte en Brasil, aún así, es reciente. Fue a mediados del siglo XX a través de inmigrantes franceses y alemanes entre los que de forma aislada los hubo que conocían la técnica y la desenvolvieron.
En nuestros tiempos ya no se puede hablar de temas específicos para el esmalte ni otro arte. Ahora se desarrolla de una forma más libre o teniendo en cuenta tendencias.

creativecommons

Referencias Bibliográficas

Arte del esmalte en España. Exposición patrocinada por Caja Postal. 1985.

DUNAND, F. , LICHTENBERG, R.: Mummies. A Journey Through Eternity. New Horizons – Thames and Hudson. London. 1994.

JULIA ARES – ALFONSO ACOSTA. Exposición (Octubre – Noviembre) 1989. Diputación A Coruña.

NIETO ALCAIDE, V: La vidriera el arte de la luz. Nº28. Descubrir el Arte (pág. 12).

NIETO ALCAIDE, V.: La vidriera española. Nera. Donostia. San Sebastián. 2011.

TUSELL GARCÍA, G.: El modernismo catalán, un entusiasmo. Nº 13. Descubrir el Arte (pág. 32).

VILASÍS, A: El arte de esmaltar. Sirocco. Barcelona. 1984.

VILASÍS, A: Esmaltar la complicidad del fuego con el arte. Ausa. Sabadell. 2008.

VV.AA. Enciclopedia de Arte (págs. 317 – 319). Garzanti. Edicione. B. Barcelona. 1991.

Webs oficiales de René Lalique, Cartier y Carl Fabergé.

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3 thoughts on “Julia Ares- el arte de esmaltar

  1. Está genial Verónica, ¡sí que te lo has currado de verdad.!Gracias por dar a conocer las técnicas de fuego de un modo tan fidedigno acercándolas así a todo aquel que esté interesado en unas técnicas,tan complejas como milenarias.Un abrazo y enhorabuena por tu hermoso trabajo.Julia Ares.

  2. Pingback: I Wonder What Ceramic Artist Julia Ares Is Doing Now | Alex Hallatt's Arctic Circle

  3. Pingback: Una sorprendente A Coruña en el marco de la III Jornada Protocolera

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